
-Crees en la magia ?
-No lo se aún
-Que dirías si te digo que la magia te permite vivir en dos mundos al mismo tiempo?
-Tampoco lo sé
-Crees que esta bien hecho vivir en dos mundos?
-Estoy confundida, no lo sé
-Esa era la respuesta a la que temía..
-Te aseguro que es cierto, a veces hasta me siento mal haciendo trucos, me siento infiel a todo, al mundo a mi, diría que la infidelidad se ha vuelto un rasgo en mi
-Por qué ?
-mmm…- con la mirada trató de decirle lo que buscaba en ella con la primera pregunta, y decirle que estaba mal lo que estaban haciendo, trató de hablar con sus ojos ya que su boca no le permitía hablar de ello sin sonrojarse
Las estrellas se cuentan, las letras se dibujan, la piel se estudia, pero… ¿Los sentimientos? ¿El respeto puede contarse, el odio dibujarse o el amor estudiarse? Los hombres no hemos hecho mas que cuantificar nuestros sentimientos, darles nombres, proporciones, grados de intensidad e incluso ponerles reglas. El amor es para muchos el sentimiento mas puro que el alma puede percibir (en mi caso prefiero abstenerme de decir que puede ser puro o que se puede percibir, pero eso hoy no importa), sin embargo desde hace mucho, le han quitado su grado de pureza al cuantificarlo y manejarlo, al ponerlo en una probeta para sacarle beneficios, dificultades, formas para obtenerlo, maneras de asesinarlo, ocasiones en las que la boca debe mencionarlo, o indicaciones para que el cuerpo pueda expresarlo.
Hoy encarcelamos al amor en el tiempo, la costumbre, y la belleza, hoy el amor es palabra, sexo o matrimonio, debemos decirlo a los tres meses, hacerlo al año y a los dos olvidarlo. Pero, ¿Qué tal si a los cuatro meses de noviazgo no hemos dicho te amo, o a los cinco meses ya “hicimos” el amor, o a los tres años todavía amamos como antes? Ahí es donde gira la siguiente historia, ahí, donde un noviazgo no encerró un sentimiento, ahí cuando tal vez la persona indicada no lo atrapó y alguien por coincidencia se lo encontró, ahí cuando las reglas se omitieron y las instrucciones se destruyeron.
- Estupido es la palabra que define a quien es necio o falto de inteligencia, ¡estupido es la palabra que define completamente lo que soy en este momento! Hace unos meses conocí a la que hoy es mi novia, la mujer perfecta física, emocional, intelectual, cultural y socialmente, mi familia la adora, mis amigos son sus amigos, nuestras vidas se complementan bastante, y no creo que alguien hasta ahora me quiera tanto como ella y no creo que alguien en un futuro pueda hacerlo en esa medida, es básicamente lo que todos los hombres en esta ciudad quisieran tener, pero…¡Nunca me ha gustado lo perfecto!
Al mismo tiempo que conocí a mi novia conocí a alguien mas, alguien que tal vez no tiene ninguna de sus características en el grado de perfección, alguien que tal vez ni mi familia ni mis amigos acepten igual, que su vida y la mía no se parezcan tanto, y alguien que tal vez no me quiera lo indicado, pero ¡Por Dios! Nunca había sentido algo tan fuerte por alguien como por ella lo siento, nunca había hecho las cosas que he hecho por alguien como por ella las he hecho, nunca había visto la vida de la forma que con ella la he visto. Esto no debería estar pasando y eso lo sé muy bien, yo debería amar a mi novia y ni siquiera debería hablar con ella pero no puedo, lo intente, créanme pero aún no he sido capaz y no creo en realidad poder llegar a hacerlo.
Hasta el momento no había querido hablar de palabras como traición, engaño o infidelidad porque en teoría y físicamente hablando nunca lo había sido. Tampoco he querido creer en el destino y ese pensamiento me ha acompañado toda la vida, siempre buscaba evadir los líos y los juicios sociales que hablaban de fidelidad y mi mente le hacía a mi corazón argumentando que la relación entre Ella y yo solo había sido de palabras y nunca había superado las barreras del cuerpo, siempre me decía a mi mismo que todo estaba bien, sabiendo que me estaba mintiendo inútilmente.
Un día por coincidencias de la vida y el Internet, escuché en una emisora online una canción que musicalmente me llamó la atención, no la escuché completa y tampoco muy detenidamente, pero, como me intrigó bastante, la quise volver a oír, esta vez escuchando atentamente la letra. Cuando la escuché bien les juro que mi sorpresa fue impresionante, me asombró mucho que una canción que había encontrado por casualidad describiera tan bien mi situación, tenía frases como “Mi chica esta en el cuarto de al lado, a veces quisiera que ella fueras tú” o “Con los labios de un ángel, haces que ser fiel sea muy difícil” Fue casi automático que mientras mis oídos escuchaban la canción en mi mente empezara a retumbar una palabra Infiel, Infiel, Infiel, para mí ese día la fidelidad dejo de ser el hecho de no tocar, besar, o abrazar a alguien diferente, ése día me di cuenta de que las palabras a veces pueden mostrar mucho mas de lo que hacen los actos y que todo lo que había dicho podría ser mas fuerte de lo que hubiera dejado de hacer, pensé en acabar con todo y en darle todo a mi novia y a nadie mas, en obligarme a amarla como ella merecía, en traicionar a mi corazón y no estar con la persona que quería sino con la que la sociedad y la vida querían que estuviera, en olvidar la felicidad y darle la cara a la costumbre y al deber.
Ése día no fue para nada banal y después de unas semanas decidí tomar una decisión, y mientras por dentro se me destruía todo, mi boca le estaba diciendo que no quería que volviéramos a hablar porque no era “justo” lo que estábamos haciendo. Ella aceptó después de un rato de discusión, pero, el impulso nos duro un par de semanas y a los pocos días con una excusa tonta encontramos motivos para volver a hablar. Nadie acepta lo que hacemos, ni bendice lo que decimos, lo sé, sé que no pensamos lo que deberíamos pensar, y sé que no actuamos como las normas dicen que debemos hacerlo, pero no me importa porque esto no es una acción, una palabra, un pensamiento o una decisión, esto… es un sentimiento, algo que nunca planeamos, esperamos o escogimos, algo que simplemente nos tocó el alma.
Hubo una frase de la canción que omití contarles… “No quiero oírte decir adiós.¡Nunca!”
... desde ese momento empezó un dialogo visual donde cada uno se decia lo que pensaba con los ojos y de vez en cuando con murmullos que no decían nada literalmente
-preguntó que debían hacer
-respondió con odio y amor
-pregunto que debían hacer
-respondió con una lagrima y un suspiro
-preguntó que debían hacer...
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